Futuro
Siempre me lo imagine frío e incomodo, eso sí. Aunque tengo
que reconocer que el recorrido fue muy corto; recuerdo ese pito infinito que me
llevó a la locura y yo con esas ganas de gritar. Sólo algunas personas de mi
familia fueron a despedirme, yo no pude hablarles en ese instante, ni en los momentos
siguientes a los días que siguieron. No se me dio la gana, la verdad es que
mis labios tampoco tenían ganas de hablarles. Cuando llegué; apenas cuando abrí
mis ojos me encontré con un espejo malogrado, con bordes de hierro color gris,
me miré y ¿Sabe? No me reconocía, hasta el color de mi piel había cambiado. Pero aún sigo pensando que eso debe haber sido por el malestar que sentí en el
trayecto cuando perdí el conocimiento. Lo que si no me gusto nada fue ese traje
color azul rey que me habían prestado para cambiar la ropa que todavía tenía
puesta cuando me había desmallado. Cuando vuelva le voy a preguntar a la
primera persona que vea si es que me ensucié al desplomarme ¿Podrían haberme
dado algo más cómodo verdad? Lo único
por lo que estoy agradecido es por este bléiser que me ayuda con este verraco
frío. Pero como le decía, el cambio de mi figura era asombroso, me veía
hinchado. Todavía sentía nauseas. Traté de mover mis brazos, pero era tan
reducido el espacio que renuncié a este primer intento. Lo había imaginado
pequeño, ya me lo habían dicho varias personas, incluso llegué a conocer unos
cuantos de estos en mi vida, pero estando acá déjeme decirle que es a otro
nivel. Pateé con el izquierdo, fondo vacío. Pateé con el derecho, sucedía lo
mismo. Traté con los talones y hacia los lados, me movía con desesperación, la
lengua me pesaba.
Es que esa angustia no se la recomiendo a nadie ¿Usted se
imagina en un espacio pequeñito y encerrado? ¿Tratando de alcanzar algo que no
puede ver? ¿O quizás volver hacia donde no había querido estar por largos años?
Pues es que esa fue mi razón para dejarlo todo, ya no quería seguir viviendo
como lo estaba haciendo. Yo siempre he pensado que la vida está compuesta por
cambios y que si usted le da el papayaso, esa es viva y se la toma toda, lo
acostumbra, lo consume, se chupa todo lo que usted tenga para ofrecerle y
cuando menos se da cuenta ya está más para el otro lado. La vida no es como la
pintan, dizque un jardín de rosas… será por las mal nombradas espinas ¿No cree?
Esos pequeños aguijones que tan fácilmente se desprenden de los rosales son la
verdadera cara de la vida. Las rosas son apenas vestigios, caparazones de vidas inmortales, esas que nunca dejarán de florecer, esas que le ganaron la batalla
a la vida y se inmortalizaron. Como Garzón, si, tiene usted toda la razón. O
como buda, ajá... También él ¡Yo no! De inmortal más bien poco ¿No ve que yo
nunca viví mi vida por vivir la de los demás? Por eso le decía lo de la
angustia. Es que usted pregunta mucho y siempre me anda sacando del tema.
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